Croacia disputó su primer Mundial como nación independiente en Francia 1998, apenas siete años después de separarse de Yugoslavia. El impacto fue inmediato: con Davor Suker como goleador del torneo (Bota de Oro) y un equipo brillante, los Vatreni alcanzaron un sorprendente tercer puesto en su debut, anunciando el nacimiento de una potencia.
Tras unas décadas más irregulares, surgió una nueva generación dorada liderada por Luka Modric. En Rusia 2018, Croacia firmó la mayor gesta de su historia: eliminó a Argentina, Inglaterra y Rusia, y llegó a la final del mundo, donde cayó 4-2 ante Francia. Modric fue elegido mejor jugador del torneo y ganó el Balón de Oro ese año.
Lejos de apagarse, esa generación sumó un nuevo tercer puesto en Catar 2022. Para el Mundial 2026, con Zlatko Dalic todavía al mando, un Modric de 40 años disputa su quinto Mundial mientras emergen Gvardiol, Sucic y una nueva camada que busca mantener a Croacia en la élite mundial.
