La historia futbolística checa se divide en dos eras. Bajo la bandera de Checoslovaquia, el país fue una potencia europea: subcampeón del mundo en 1934 (final ante Italia en Roma) y de nuevo en 1962 (derrota 3-1 ante el Brasil de Garrincha en Chile), además de campeón de Europa en la Eurocopa de 1976, recordada por el penal a lo Panenka que dio el título ante Alemania Occidental.
Tras la disolución de Checoslovaquia en 1993, la República Checa debutó como selección independiente y deslumbró de inmediato: en la Eurocopa de 1996 llegó a la final en Wembley, donde cayó 2-1 ante Alemania por un gol de oro. Aquella generación de Nedvěd, Poborský, Berger y Šmicer marcó una época.
En los Mundiales como Chequia, el país solo había estado en Alemania 2006, donde quedó eliminado en la fase de grupos. La clasificación al Mundial 2026 supone su regreso a la cita 20 años después, con Patrik Schick y Tomáš Souček como cabezas de una nueva camada.
